HAY DEDOS EN LA LLOVIZNA…EN SERIO.
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EL CAPITALISMO EN UNA ARRIESGADA INTERPRETACIÓN

- Un análisis en off side del capitalismo.

DE CUANDO LAS LLAMAS BROTARON EN LOS OJOS DEL CABALLO.
Zonzorimá de la Flor escapa del estereotipo del analista de temas políticos. Probablemente su trayectoria académica forjada en más de 22 universidades privadas pueda explicar su singular mirada. “En ninguna de ellas me enseñaron a abrir la puerta para salir a jugar“, nos comenta minutos después de la presentación de su arriesgado ensayo interpretativo acerca de la naturaleza del capitalismo. El mismo título del ensayo ya anticipa el contenido: Llamas en los ojos del caballo. El capitalismo como dispositivo liberador.
“Por supuesto que fue idea de mi editor traducir en estilo literario nuestra conocida expresión popular: Hendy cabaju resá por Llamas en los ojos del caballo“, aclara Zonzorimá. Le preguntamos si no le preocupa lo que podrían cuestionarle referentes de la izquierda local. Zonzorimá abre muy grande los ojos y nos pregunta a su vez: “¿Hasta eso tenemos también en nuestro país?. Lo que supe cuando recogía los datos para mi ensayo por diversos países, es que aquí se había cumplido lo que en otro ensayo predije“. Le preguntamos a cuál predicción se refería. “Que cuando se encuentran dos identificados como de izquierda, se forman cuatro partidos políticos, cinco movimientos y tres ONGs.”. Optamos por no desviarnos del tema y le preguntamos a Zonzo cómo es que llegó a la conclusión de que el capitalismo funciona como un dispositivo liberador. Zonzorimá deja a un lado la latita de cerveza y se dispone a explicar su argumento.
“Básicamente el capitalismo, en tanto dispositivo liberador, opera, en principio sobre dos dimensiones humanas: el trabajo y el morfi, o sea la alimentación que generan bastante dependencias en el ser humano. Y los datos son contundentes: en Estados Unidos disolvió 3,6 millones de puestos de trabajo. Los denominados por un enfoque tradicional como parados pero que en mi enfoque son, en realidad, liberados, suman actualmente en Estados Unidos 11,6 millones. En China, más de 20 millones de trabajadores venidos del campo vieron cómo desaparecían sus empleos y hoy están igualmente liberados de la carga laboral. En India, entre octubre y diciembre de 2008, medio millón de puestos de trabajo se destruyeron. Y como dicen esos comunicados, sigue la lista. En Francia ya hay más de 2,5 millones de liberados, o sea, desempleados en el análisis tradicional; por su parte en España el total de desocupados/liberados ya sobrepasa los 3.320.000 y este año llegará a los cuatro millones. En la Unión Europea, el número de parados es de 17,5 millones y por estas tierras sudamericanas, la OIT que muy pronto a este ritmo dejará de tener sentido como organización, anticipa un 2,4 millones de desempleados“.
Lo que no se puede negar en el análisis de Zonzo es la contundencia de los datos. Le preguntamos sobre el tema de la alimentación. “Sobre ese tema les puedo decir, con los datos que manejo, que hoy en día hay un poco más de 800 millones de seres humanos que padecen hambre. Te aclaro que esta expresión es la que se utiliza en el análisis tradicional. Es cierto que siempre hay resistencias al proceso de liberación y eso lo podemos ver en los mil millones de personas que hoy experimentan sobrepeso. Por otro lado, este hecho pulveriza las categorías habituales que usamos para analizar la sociedad. Por ejemplo, hoy ya no funcionan tanto eso de las clases sociales sino más bien Gordos y Flacos son las categorías que nos aproximan mejor a lo que está pasando“.
De esta forma Zonzo sintetiza y sostiene su tesis del capitalismo como dispositivo liberador de la humanidad, básicamente en dos dimensiones: trabajo y alimentación. Con eso se amplificaría el tiempo para el ocio que, según Zonzo, es lo que nos gusta nomás luego a los seres humanos. “Desde esa perspectiva, les comento que he analizado la antropología del empleado público y concluí que esta especie está a medio camino del sujeto liberado. Es un híbrido porque aparentemente está trabajando pero no es tanto así; sin embargo, no se encuentra esencialmente todavía liberado“.
Le insistimos en los cuestionamientos que podían venir de sectores progresistas ante su ensayo y Zonzo nos responde: “Con ellos sigue vigente lo que había dicho en otra ocasión el colega Saramago: no entienden un carajo de lo que está pasando en el mundo“. Contundente el comentario, arriesgada la interpretación del capitalismo. La polémica está servida en este tiempo en que las llamas están más que intensas en los ojos del caballo.
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EL PAÍS DEL APRENDIZAJE PERDIDO: ¿Más que ciencia ficción?
Varios de los que estuvimos en la noche de la presentación de la primera incursión literaria de Corina Falcón, quedamos perturbados. Es que El País del Aprendizaje Perdido más parece una crónica local que una novela de ciencia ficción.
“Es que a escala de lo infinito, resulta muy complicado afirmar si la ficción copia a la realidad o ésta imita a la ficción”, nos susurró Corina Falcón. Precisamente su novela explora las posibilidades que se abren cuando nos situamos en la dimensión de lo infinito. Perurima Escolástico, protagonista de la novela, es un docente cuya presencia va derrumbando todos los parámetros que intentan fijarlo en un marco.

"El docente es un habitante del tiempo y allí Bien y Mal no tienen sentido", sostiene Corina Falcón comentando su novela.
“Con este personaje avanzo en ese acontecimiento que permitió a Adan destruir el paraíso: él tenía un plan y con eso arruinó todo”, nos explica Corina y luego prosigue. “Y mientras todos los demás esperan que Escolástico produzca algo tan misterioso que la sociedad denomina ‘aprendizaje’, él está convencido que lo único que debe hacer es estar allí, en el tiempo, sin hacer otra cosa…o en todo caso, debido a la presión social, simular que hace algo muy parecido al aprendizaje y él cobra por eso, por estar en el tiempo”.
Todavía sumidos en la novedad del planteo (seguramente porque nosotros vivimos en lo finito donde el arroz y el pan cada vez son más caros), abrimos los ojos enormemente. Corina capta al vuelo nuestro gesto y continúa comentándonos acerca de su novela.
“Lentamente la manera de mirar el mundo de Escolástico va inundando al resto y los va situando en una condición de ‘deriva liminar’ en el que aunque estén quietos todos, igual persiste la sensación de que viajan para algún lado pero el viaje nunca se completa”.
“¿Nadie aprende, entonces?”, preguntamos. “Es que a escala de lo infinito esa pregunta está demás porque qué es aprender cuando no hay fronteras. Aprender significa partir de un lugar y llegar a otro, pero en el mundo de Escolástico sólo persiste el estar en el tiempo, haga bien o mal (palabras igualmente sin sentido a nivel de lo infinito)”.
Por supuesto que la tensión de la novela se centra en el conflicto entre la convicción de Escolástico y la duda del resto sobre el sentido de pagarle por estar nomás, bien o mal. Mientras el conflicto igualmente entra en ‘deriva liminar’, el país va perdiendo la capacidad de aprender.
“Bueno, dice Corina, en realidad esa es una manera de ver lo que sucede. Desde el universo de Escolástico el país podría estar siendo realmente lo que debe ser: un fluido a la de Dios que es grande. Y vivir esa experiencia plena es lo que Escolástico sueña para todos y por eso lucha por cobrar siempre”.
En la primera página de la novela El País del Aprendizaje Perdido, una cita de Borges nos invita a la lectura: “¿Por qué imaginar una sola serie de tiempo? Yo no sé si la imaginación de ustedes acepta esa idea”. Por allí puede ser recomendable esperar a que pase esta intensa ola de calor para sumergirse en el infinito mundo de Escolástico.
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ESCONDER EL ELEFANTE: Un inquietante ensayo

Un ensayo para volver a plantearnos preguntas aparentemente estúpidas
Que este inquietante ensayo se haya presentado la noche previa al día en que 1.500.000 estudiantes estarán retornando a clases en nuestro país, es pura casualidad. “No es marketing”, nos asegura su autor, Hermenegildo Frankenstein. “Las imprentas son así: te entregan el material el día menos pensado”.
“¿Por qué Esconder el elefante?”, preguntamos de sopetón, sin presentaciones. “Es un resabio de mi época en que trabajaba para un organismo de inteligencia, especialmente cuando realizábamos operaciones de reorientar opiniones”, responde Hermenegildo y cuando se percata de que seguimos perdidos, agrega: “Te propongo un acertijo: ¿cómo esconder un elefante en una cuadra?”. Silencio desde nuestro lado. “Pues, llenando la cuadra de elefantes”, remata Hermenegildo.
“Y eso qué tiene que ver con la educación?”, insistimos. “Es que hace tiempo que nosotros en el tema educativo, ‘escondemos el elefante‘. Por lo menos ese es el enfoque teórico que planteo en mi trabajo”, concluye nuestro autor.
Cuando le pedimos que nos de un poco más de detalles, Hermenegildo nos comenta que el proceso de escondida del elefante se inicia más o menos al comienzo del año con amenazas de huelgas por parte de gremios docentes, pedidos de aumentos salariales. Cuando eso se resuelve, se pasa a los costos de las mochilas, de los útiles escolares. Luego se le agregan los establecimientos escolares a punto de caerse, los aportes voluntarios o las galletas que no llegan a tiempo para la merienda escolar. Y en medio de todos estos detalles, finalmente retornan los estudiantes a clase.
“¿Ustedes nunca se preguntaron qué tiene que ver todo eso con el aprendizaje, el escondido elefante de la educación?”, nos interroga Hermenegildo y prosigue. “Nada: sigo buscando estudios que me muestren que todo eso que te cité produzca aprendizaje”.
“¿Estás afirmando que las aulas no sirven para nada?”. Hermenegildo niega con la cabeza pero sonríe irónicamente. “Yo no sostengo eso en mi libro; al contrario, las escuelas tienen muchas utilidades: dan trabajo a mucha gente, es un mercado interesante para la venta de útiles escolares, las editoriales las miran con interés. Es un poco como las cárceles. Con las dos instituciones andamos medio perdidos: la escuela impide el aprendizaje y la cárcel no resocializa…pero no se nos ocurre otra cosa para poner en sus lugares”.
Le mencionamos a Hermenegildo que otro investigador local, Edgar Pou que suele mimetizarse como poeta, había demostrado la importancia de los cuarteles porque en ellas se producían las más ricas galletas, contaban con los mejores peluqueros, ofrecían las mejores botas, nunca faltaba papel higiénico y lo más importante, si uno se sentía triste, el cuartel borraba con la posibilidad de una orden, tal sentimiento. Hermenegildo reconoció la importancia del trabajo de Edgar Pou para la tarea de comprensión de nuestras patrióticas instituciones.
“La pregunta es ahora: ¿qué va a pasar cuando ya no sepamos cómo esconder el elefante? Porque el aprendizaje anda sucediendo por impensados lugares que no son reconocidos oficialmente como aulas. Ahora, por ejemplo, escuché que hay toda una campaña para que leamos pero vos te encontrás con Crónica y El Popular en cualquier parte. Encima pensamos que leer es nomás luego una cosa que se pegó natural y únicamente al libro. Ese es otro elefante escondido: ¿qué es leer?, ¿qué es un analfabeto?…Pero estas son preguntas que no nos hacemos en un país donde por extraño milagro de la voz oficial, los agrotóxicos dejaron de ser venenos y que si te torturan, vos tenés que demostrar, según la simpática teoría de Rafael Filizola, otro gran escondedor de elefantes”.
En este punto nos percatamos que Hermenegildo apenas estaba en los inicios de un trabajo de más largo aliento. Por eso le lanzamos la clásica pregunta: ¿cuál es hoy la tarea del intelectual?”. Hermenegildo no duda: “señalar, mostrar los elefantes escondidos y hacer de nuevo las preguntas aparentemente más estupidas como, por ejemplo, ¿sabemos qué es el aprendizaje y las escuelas sirven para eso?”.
Desde la tapa del libro, un simpático elefante trata de esconderse, pero las preguntas de Hermenegildo impiden que el esfuerzo se concrete. Al menos es una invitación a un debate más interesante que saber si la Corte Suprema se armará con cuoteo o sin cuoteo. Hermenegildo nos diría que allí también se esconden elefantes.
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POR SI EL LUNES AMANECIÓ AMARGO…
Si no estás con ganas de leer sobre nuestros espectáculos todavía porque el lunes sabe amargo (luneró), ok, mejor clickea donde debes hacerlo y canta con Marisa Monte que sólo quiere CHOCOLATE…
Aún hay un detalle que resolver: si quedan culebras por allí, mejor bórralas para que el lunes comience bien…
Mata la culebra, Kepa J. y Mestisay
Y recuerden a Gabo Ferro: “Cuando el amor no entra, no empujes, que no va a entrar”…Volvemos medio enseguida.
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LLANURAS BORRASCOSAS: ¿NOVELA DE AMOR DE LINO’O?
SI HAY ALGÚN CULPABLE, SON LES LUTHIERS.
Extendió los brazos como acogiendo al viento sur que circulaba. Esbozó una sonrisa y nos dijo: “Y mi amigo, seguro que yo dejaré de estar en algún momento pero como dice San Pablo: el amor nunca pasará“.
Así nos explica el escritor-militar retirado-candidato constante Lino’o cuando le preguntamos por qué ahora su novela LLANURAS BORRASCOSAS que acaba de publicarse. No pudimos estar en el lanzamiento porque nos encontrábamos esa misma noche disfrutando de una lectura de poesía clandestina con el ubícuo poeta guaraní, Casildo López.
“Si le conocía antes a Casildo, seguro que no me encontraban en esos tiempos en que andaba juntando precisamente material para mi novela”. Recuerda Lino’o nostalgioso. Suspira y vuelve a su novela. “Vos me preguntaste por qué comparto con los amigos y seguidores esta novela. Pero yo te digo más: es que detrás de todo este asunto están Les Luthiers. Si hay algún culpable, son ellos”.
Nos sorprende su comentario y antes de preguntarle acerca de la tapa del libro en el que aparece él con el gesto doble de la victoria, indagamos sobre la culpabilidad del grupo musical humorístico argentino.
“Creo que el tema de ellos se llamaba algo así como El Rey Enamorado y en una parte, recuerdo perfectamente porque me marcó cuando lo escuché, decía lo siguiente: “El poder. El trono. ¿El trono o María?. Al fin y al cabo el trono lo quiero para posarme sobre él y satisfacer mis deseos, los más sublimes y los más perversos. En cambio a María la quiero para…¡Caramba, qué coincidencia!“. En este momento se le iluminan los ojos a Lino’o. Se levanta y sigue con el gesto de los brazos abiertos.
“Allí entendí por qué ando en lo que ando. No hay que pue separar todo este asunto. Ustedes los periodistas es que tergiversan lo que uno dice o hace y ponen en la sección política cuando lo que uno hace debería estar en algún lugar que se llame algo así como pasiones humanas”.
“¿Y el signo doble de la victoria en la foto de tapa del libro?”, preguntamos. Lino’o gira en redondo y exclama: “Allí está lo que yo digo: ustedes ven en la foto aipo la ‘v’ de la victoria pero no ven que es una novela de amor y mi foto allí en realidad habla de mis amores pasados y presentes que son cuatro”.
Nuevamente nos sorprende su respuesta. Lino’o capta nuestra sorpresa y aclara: “Es que ya pasé por intensos amores con un militar colega, luego estuve con dos ingenieros y ahora está en capullo otro con un ex profesor de Etica”.
Le decimos, entonces, que LLANURAS BORRASCOSAS básicamente es autobiográfica. “Es que mi formación militar me hizo muy práctico y si uno mismo es el material más a mano que existe, ¿para qué buscar afuera?. Encima esos amores que te mencioné dejaron en mí muchas heridas pero como dice la famosa carta de San Pablo: el amor es paciente, servicial y sin envidia. Fijate que con esa paciencia, hasta tengo algunos amigos hoy en el Congreso. El más pererí llegó a la presidencia. Nooo, ya te digo: el amor es grande”.
¿QUIÉN ES ASESINO?
La trama de la novela gira en torno a las peripecias de un personaje cuya pasión oscilante entre el trono o María lo lleva a formar parejas que sucesivamente resultan frustrantes. La última pareja intenta seducirlo con la idea de que juntos podrán dejar la llanura y llegar al trono. Se siembra la duda porque, en realidad, no llegarán juntos porque deberá acompañarlo otro para guardar apariencias. Aparentemente habría una saga porque LLANURAS BORRASCOSAS tiene un final abierto.

La tapa que motivó la cita de San Juan
Antes de despedirnos, le mostramos a nuestro escritor la tapa de una publicación local donde se lo asociaba con una masacre. “Es que los escritores tenemos luego una vida de novela”, nos comenta sonriendo Lino’o pero luego se pone serio, instala de nuevo el gesto de los brazos abiertos y nos pregunta: “¿Saben quién es el asesino realmente?”. Percibimos súbitamente en el aire ese aroma singular de la primicia periodística y nos disponemos a captar plenamente su respuesta:
“San Juan ya lo dijo: ‘El que odia a su hermano es un asesino‘”. En ese momento, su asesor literario, Oscar Tuma (h) nos señala que la entrevista llegó a su fin. Cuando salíamos de la casa, nos percatamos de un pequeño detalle en el libro que se nos había escapado: antes del primer capítulo contiene una cita de la psicoanalista, crítica y novelista Julia Kristeva que dice: “Desenfreno que puede llegar hasta el crimen del amado…”
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CERRANDO HERIDAS:LIBRO DE POEMAS DE GALEANO PERRONE

En Agamemnón hay un pasaje en que el coro lanza un rotundo aforismo: “El hombre debe sufrir para ser sabio”. Se nos vino esto durante el acto de lanzamiento del libro de poemas de Horacio Galeano Perrone titulado “Cerrando Heridas”. Es que siempre se ha dicho que éste, el nuestro, es un pueblo sufriiiiido y si ello es cierto ya debería ser sabio.
“Este país necesita de reconciliación, de apertura y tenemos que aprender a cerrar las heridas del pasado y construir un país que camine”, remarcó en un momento de la presentación nuestro autor que dejó, por un mágico instante, sus preocupaciones sobre temas militares, conseguir fondos para la película CATORCE que comentamos aquí en otra ocasión y su sueño de que el MEC al fín pueda producir el milagro del aprendizaje en las aulas.
Pero el libro de Horacio tuvo un presentador con estilo que le otorgó a los poemas el marco preciso. El profe Enrique González Quintana fue el encargado de decir unas breves palabras (en realidad fueron versos en guaraní). El profe aclaró que sería muy breve porque Lugo, junto con Camilo podían disolver el congreso en cualquier momento y no era cosa de dejar el puesto. Reproducimos, a continuación, una parte de la presentación del libro realizada por Enrique González Quintana:
Lugo ningo ombo’u
ko kara’i arandú.
Ha’e, ñanderendape o’ú.
La i pedido i jetu’u:
oipotá enterové ñaño hendú.
Ñaikoteve py’a guasú
porque la ñande porvenir medio hú
pero Lino’o orekó la kurundú.
También nos encontramos con Jaeggli, el poeta que no se baja los pantalones, y le pedimos su opinión sobre el libro de Galeano Perrone. Su respuesta fue la siguiente: “No realizaré ninguna declaración mientras Lugo no me cante setenta veces siete “Vos sos un gordo bueno”". Dio una bocanada a su habano y continuó discando su celular; aparentemente precisaba conversar con Blas Llano o Mateo Balmelli.

Nuestro poeta en el momento de leer el poema "Pucheta, se mueve o no se mueve"
Con la lectura de algunos poemas (Pucheta se mueve o no se mueve; Una corte y más que dos caminos), nuestro autor cerró la noche de presentación con la esperanza de que sus poemas logren que el país camine. Ya durante el retorno, veníamos pensando de nuevo en el coro de Agamemnón y concluímos que todavía, por lo visto, nos falta sufrir más para disponer de la sabiduría definitiva que nos permita elegir mejor…o simplemente buscar otro camino más digno. Por ahora, desde la tapa del libro de Horacio, un perro intenta lamer heridas. Dicen los entendidos que la saliva del perro contiene un buen cicatrizante. ¿Será?
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EL VISITANTE PREGUNTÓN: ¿CIENCIA FICCIÓN?
Al comenzar la película, la pantalla está completamente a oscuras. Se escuchan ruidos como de muebles, murmullos y aparece en pantalla el siguiente texto: “No hace mucho tiempo, penetrando a través del portal de los sueños, visité aquella región de la tierra donde se encuentra la famosa Ciudad de la Destrucción”. El texto es una cita de Nathaniel Hawthorne. Luego se escucha una puerta que se cierra y una voz dice: Buenos días. Responde un coro: Buenos días, profesora. Se ilumina la pantalla y estamos en un aula con una profesora de pie frente a un grupo de estudiantes. Escuchamos ahora, en off, otra voz: “Los colegios no deberían existir. El problema es el aula. Cuando hay aulas y un maestro al frente, aprender haciendo es casi imposible. Cambiar esto significa olvidarnos de las aulas pero esto es impensable para los colegios“. Estas últimas palabras son acompañadas por un primerísimo plano de los labios del personaje que las pronuncia y otorgan sentido a la pregunta inserta en el poster promocional de la película: “La escuela está ocupada…pero ¿en qué?”.
Así comienza EL VISITANTE PREGUNTÓN, reciente producción fílmica local que aparenta enmarcarse en el género de ciencia ficción pero que evidentemente eso es sólo una excusa. Los guionistas, un grupo de jóvenes quienes anteriormente integraban un grupo de reggaeton, nos comentaron que realizaron una adaptación libre de la novela EL PAÍS DE LAS ÚLTIMAS COSAS de Paul Auster; incluso el texto reproducido con el fondo negro de la pantalla es el mismo que Auster insertara al inicio de su novela.
Les señalo a los muchachos que Monadolandia, el imaginario país donde se desarrolla la trama de la película se parecía bastante a Paraguay. “En realidad es al revés”, responde uno de los guionistas. “Ahora que terminamos la película nos dimos cuenta de que Paraguay se parece mucho a Monadolandia”. Importante destacar que Monadolandia es un nombre inventado por otro de los chicos, fanático lector del filósofo Leibniz. “La idea es que en este imaginario país, los grupos funcionan como mónadas: no se tocan, no se escuchan, cada uno en lo suyo”.
De hecho las escenas más tensas y angustiantes de la película son aquellas donde el protagonista (aparentemente traido a nuestro planeta por un meteorito que cae una noche en una cancha de fútbol, pero la escena es ambigua: vemos el meteorito cayendo y a la mañana siguiente, bien temprano nuestro protagonista llega a Monadolandia) trata de comprender ciertas cuestiones y entonces recorre por diversos lugares preguntando: ¿por qué dicen que la educación es gratuíta pero todos pagan todo?, ¿por qué las escuelas son tan tristes y aburridas?, ¿por qué nadia habla de la posibilidad de que todo colapse si les amanece una epidemia de dengue?, ¿por qué dicen que la democracia es más que buena pero esperan todo de la figura de un hombre?
“Las carpas son como los agujeros negros: la luz no entra y menos sale de allí”, dice en una escena el protagonista ante su amigo, un periodista-poeta pero que cubre la sección Sociales de un periódico local. El Visitante llama “carpas” a los grupos que conforman Mondadolandia.
En otra escena, posterior a su angustiante recorrido, el Visitante dice: “Todos hablan de educación porque así consiguen votos, pero un electorado verdaderamente preparado haría preguntas difíciles a los políticos, y les complicaría la vida. Los votantes tontos son más fáciles de tratar“.
La escena final es un homenaje a Chaplin: hay un primer plano del Visitante mirando hacia el público y escuchamos lo siguiente: “Las escuelas son guarderías fracasadas. Monadolandia es una guardería fracasada y a pesar de la cantidad impresionante de celulares que tienen, no se escuchan unos a otros. Lo único implacable aquí es la permanente destrucción. Quizás cuando desaparezcan las escuelas, comenzarán a aprender algo”. Dicho esto, el Visitante gira, camina hacia el horizonte y se va difuminando.
Indudablemente EL VISITANTE PREGUNTÓN esquiva por el costado, como en el jazz, la onda entusiasta del verano y más bien apuesta por la frase de Michel Houellebecq, novelista, autor, entre otros de LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES: “Toda sociedad tiene sus puntos débiles, sus llagas. Meted el dedo en la llaga y apretad bien fuerte”. ¿Será que EL VISITANTE PREGUNTÓN apretará lo suficiente para que salga siquiera un poco de pus?
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CAMILO, EL MUÑECO,GENERA PÁNICO EN PRIMERAS PRESENTACIONES

Dentro de la gama de espectáculos que podemos disfrutar en este verano, nos llamó la atención el show televisivo protagonizado por el singular ventrílocuo local FERNANDO y su muñeco CAMILO. Y conste que el presentador oficial de los artistas, Juan José “Rojo” Vázquez, que también dirige el ballet de la Comisión Permanente del Congreso, nos adelantó acerca de los inquietantes poderes que podían desplegar la dupla FERNANDO/CAMILO.
“Este no es un show más del verano. Es el espectáculo más espeluznante que vamos a presenciar”, declaraba Juan José ante las cámaras, en el mejor estilo de Orson Welles cuando éste desarrollaba su histórico programa de radio que generó un pánico colectivo.
“Fernando y Camilo no van a mostrarles, apreciados televidentes, un show aburrido de ventriloquía: ellos van a disolver el Congreso con su actuación”, sentenció finalmente Juan José. En ese momento se corrió el telón, pero antes cruzaron la escena unos actores vestidos con oscuros trajes y que portaban unos carteles con la palabra FISCALÍA. Este fue un detalle que agregó un tono atemorizante al programa.
Luego de la actuación de la dupla FERNANDO/CAMILO, mantuvimos una conversación telefónica con el muñeco CAMILO. Aclaramos que, según Juan José, el presentador oficial, no podemos asegurarles si quien respondió efectívamente fue CAMILO o fue FERNANDO ventrilocándose en el muñeco.
“Nada que ver”, dijo CAMILO (o FERNANDO). Seguramente se ajustó los lentes y se habrá rascado un poco las barbas. “Para nada tenemos ese poder disolutivo. Aparte que el Congreso ese no precisa de nadie para que se disuelva; sus propios integrantes lo están haciendo y allí si que, te cuento, hay muuuuuuchos muñecos”. Preguntamos si con esto estaba afirmando que en el Congreso hay también ventrílocuos. “Más que eso, allí lo que tenemos son la variedad conocida como ventrícogito, o sea, gente que piensa con el vientre”.
Le preguntamos también su opinión sobre eso de que ellos habían amenazado manejar el Congreso desde la calle. “Naa que ver”, reiteró CAMILO (o FERNANDO). “Para empezar, hace demasiado calor allí como para hacer oficina. Es mejor una pieza con aire, con secretaria, tereré, sueldo, vale para combustible y eso. Así podés evitar el contacto con la gente”.
Finalmente, el muñeco CAMILO nos comentó una confidencia: “En realidad, amigo, para entender lo que pasa con nuestro show tenés que saber lo que quiere decir el género del esperpento”. Pedimos explicación y el muñeco CAMILO asumió tono doctoral y nos aclaró:” El esperpento es un género literario que floreció allá por los siglos XVI,XVII y XVIII principalmente y los héroes siempre eran tipos marginados, rufianes, contrabandistas admirados y respetados. En los poemas ellos siempre quedaban del purete mientras que las autoridades eran los impresentables. Bueno, estimado: ese nomás es el show que estamos presentando con el amigo Juan José”.
De cualquier manera, algunos televidentes quedaron con pánico y están como en una actitud de suspenso existencial ante la apodíctica posibilidad de que el conocido ventrílocuo FERNANDO y su muñeco CAMILO disuelvan el congreso para manejarlo desde la calle. Este espectáculo es una prueba más de lo que pueden producir los medios de comunicación masiva.
Nosotros recomendamos, en tanto no se produzca la tan mentada disolución congresística, disfrutar del show mientras una cerveza fría acaricia los dientes.
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ROA PUBLICA “EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL DENGUE”
¿HISTORIA DE AMOR O EL PAÍS DESDE DENTRO?
En la tapa de la novela “El amor en los tiempos del dengue” aparece el
supuesto nombre del autor: “Augusto Roa”. El detalle del entrecomillado nos dice que estamos, en realidad, ante un seudónimo. “Por ahora soy el Casildo López de la literatura: ni Telefuturo todavía me va a ubicar”, nos comenta en conversación telefónica el autor de la novela que nos comprometió a guardar el anonimato. Mejor hablamos, entonces, de esta singular novela que en un primer nivel parece una historia de amor.
Pero este nivel resulta deconstruido a partir de los primeros párrafos en que se describe una sesión de la Comisión Permanente del Congreso Nacional de un país cuyo nombre no aparece en ningún momento. La escena es más que surrealista: es una siesta calurosa, plena temporada de vacaciones de verano y los miembros de la referida Comisión intentan matar el aburrimiento con un recurso inquietante: con fondos destinados a becas de funcionarios para el área de Informática, se compraron varios muñecos y muñecas inflables cuyos rostros simulan las caras de algunos ministros, ministras, vice-ministros, técnicos, jefes de departamentos de dependencias gubernamentales. Cuando el aburrimiento llega a cierto límite, un asistente, a pedido de cualquiera de los miembros de la Comisión, ubica a uno de los muñecos en el lugar donde deben ser interpelados autoridades o miembros de entes gubernamentales. A continuación, casi a coro, los miembros de la Comisión, le repiten al muñeco que para empezar recuerde que está en este momento frente a altas autoridades del Estado. Acto seguido, le pasan listas conteniendo nombres de personas (amigos, parientes, correligionarios, amantes, etc.) que deben ser contratadas por el muñeco interpelado. De tanto en tanto, le reiteran de que está frente a altas autoridades.
En este clima más que surrealista, surgirá el romance entre Casildo, chófer de uno de los miembros de la Comisión y Clara Iris, integrante del grupo de chicas que se encargan de la recepción. La consolidación de este amor resulta constantemente boicoteada por los permanentes viajes que debe realizar el chófer con su jefe que supervisa personalmente la construcción de diferentes imuebles que tiene en diversos sitios. Un detalle: el jefe representa a una región aislada por la lluvia igualmente constante como en la película Seven y terriblemente marcada por la pobreza. También es interesante el contrapunto que realiza nuestro autor entre las vicisitudes que enfrentan Casildo y Clara Iris para encontrarse (y esa misma dificultad alimenta el amor entre ambos) y la terca persistencia del dengue que, pese a los esfuerzos de autoridades pero con bastante ayuda de las puntuales lluvias de las tardes, igual crece en su sorda amenaza.
La novela se inicia con una cita de Apócrifos del Libro, obra de Emilio Pascual: “Y lo peor es que siempre te amaré. Destinado a quererte, no podré, no podrás, nunca podremos remediarlo, nunca. Te amaré cuando seas…cuando seas infiel e incluso puta y engendres hijos de prostitución“. ¿Realmente El amor en los tiempos del dengue es sólo una historia de amor? ¿Casildo no somos todos y Clara Iris no es el país que tenemos…y que amamos, a pesar de todo? En fin, la novela de “Augusto Roa”, más que una lectura para este verano, es recomendable para hacer ese necesario turismo interno que nos debemos todos.
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Pasan estas cosas y ella lo sabe. En serio, hay dedos en la llovizna y se te meten en los ojos que intentas cerrar pero nada que ver. Y ella lo sabe, más aún en lloviznas tempraneras que tienen la tremenda especialidad de lanzar sus gotitas justo allí donde descansan los recuerdos. Entonces sin más trámites ni burocracias pasas directo al estado de hombre Almodóvar, es decir, al borde de…Ella lo sabe pero igual es recomendable por todas las academias médicas que deberías decirlo. Por allí Los Cafres te ayudan a contarle que no puedes sacarla de tu mente…Un click en el enlace y ya está que sigue la llovizna…